
¿Un jefe debe expresar sus emociones en especial las de desagrado o inconformidad? En muchas ocasiones claro que sí.
Ahora bien, es indiscutible que no puede hacerlo de cualquier manera y menos de forma agresiva o invasiva: con ojos penetrantes y acusativos, con palabras crudas, agrias o cáusticas y con generalizaciones como nunca, siempre, jamás, etc. Como dice Hale Dwoskin, debemos establecer contacto con nuestras emociones y expresarlas porque no hay duda de que para tener unas relaciones sanas y duraderas debemos expresar con claridad lo que sentimos. Pero si nos expresamos de forma inadecuada, es decir, pendenciera, colérica, irritada u ofuscada vamos a terminar aumentando el desacuerdo, el conflicto y las emociones negativas. Entonces, como jefe muchas veces debemos expresar lo que sentimos, tanto a los colaboradores directos como a los colegas de otras áreas, pero en forma tranquila y asertiva, es decir, sincera y considerada con la otra persona. De lo contrario lo más probable es que deterioremos la relación y obtengamos resultados contrarios a los que buscamos y esperamos. Esto, de pronto todos ya lo sabemos, pero en general lo pasamos por alto (eventualmente o incluso con frecuencia), encontrando siempre alguna razón para justificar nuestra manera dura de decir las cosas. Una última sugerencia: si viola en alguna oportunidad este deber ser que acabamos de explicar, busque de nuevo a la otra persona y exprésele algo como: “Ayer estaba un poco exaltado con lo ocurrió en tal parte… pero lamento que no haya sido tranquilo cuando lo expresé y quisiera que nos sentáramos a analizarlo de nuevo de una manera más tranquila y que busquemos una solución.
