
Estrategias prácticas para hacer seguimiento como jefe
Como ya lo explicamos en artículos anteriores, es indiscutible la necesidad de hacer seguimiento (follow up) por parte del jefe para ir logrando mayor efectividad y autonomía en sus colaboradores, así como para asegurar el logro de los objetivos de los procesos. Pero la pregunta que muchos jefes se hacen es ¿cómo hacer dicho seguimiento en forma eficaz? Una aproximación a esa pregunta es lo que pretendo lograr, al plantear estas siete estrategias:
Organiza y programa tus seguimientos desde un principio
Cuando das alguna instrucción, asignas una tarea o delegas algún proceso, determina desde un principio qué seguimiento harás, cuándo y cómo; además ubícalo en tu calendario. Programa por lo menos algún seguimiento todos los días para volverlo un hábito y luego disfrútalo; no lo sientas como una carga.
Haz tus seguimientos con disciplina. No dejes pasar el tiempo
Es fácil encontrar “motivos” para no hacer el seguimiento porque nuestros hábitos son tradicionalmente contrapuestos al seguimiento, por lo tanto hay que ser consciente de ello para evitar caer en la trampa de dejarse llevar por ese mal hábito. Si programas un seguimiento cúmplelo, si no lo cumples, por cualquier razón que sea, oblígate a reprogramarlo sin dejar pasar mucho tiempo.
Siempre que sea necesario prepara un guión para el seguimiento
Piensa de antemano qué puntos quieres revisar en tu acción de seguimiento con la persona encargada del asunto o proceso. Pregúntate qué asesoría o apoyo podría ser necesario. Siempre incluye espacios para que te consulten; escucha en forma activa, haz preguntas, antes de dar tus conceptos, argumentos y recomendaciones.
Investiga previamente un poco sobre el proceso y los seguimientos pasados
Trata de ir al seguimiento lo más actualizado posible sobre eventos o situaciones pasadas o sobre el contexto del momento, para centrarte en lo importante y para suministrar información u orientación adicional que asegure el éxito del proceso y la efectividad de quien lo tiene a cargo.
Utiliza preguntas y mensajes cargados de asesoría y apoyo
No digas esto: «¿Por qué estás atrasado?» ni “¿Y esto por qué no ha salido?” ni “¿Y este desorden?” Ni ¿Qué diablos está pasando aquí?”. Todo esto hará que el seguimiento se convierta en perseguimiento y que pierdas la confianza de quienes supuestamente serían beneficiados con el mismo. El seguimiento bien hecho debe significar acompañamiento y un valor agregado para ellos: «¿Hola cómo vas?», “¿Cómo van por acá?”, “¿Han tenido problemas?”, “¿Alguna dificultad?, ¿Cómo podría ayudarles?”, “¿Qué podríamos hacer?”, “¿Se te ocurre alguna solución?”.
Sé persistente en tu actitud de coach y mentor
Una acción de seguimiento no es una acción de inspección, control, auditoría o evaluación. Es una acción, como ya se dijo, de acompañamiento, lo que hace un coach con los miembros de su equipo, para que desarrollen ciertas competencias específicas, las pongan en acción y no pierdan el rumbo; o lo que hace un mentor para promover el desarrollo integral del potencial de su mentoriado. Si su colaborador siente que lo que usted hace es una ganancia con valor suficiente para él, el seguimiento que usted como jefe ha hecho es eso, seguimiento, y no otra cosa. Entonces asegúrese de que así lo perciben.
Hacer el Seguimiento no significa acosar a los colaboradores
Algunos jefes arguyen que no hacen seguimiento porque no quieren estar molestando a su gente. Pero esto no depende del seguimiento en sí mismo, sino de las actitudes y actuaciones que el jefe asume cuando pretende hacer seguimiento. No se trata de invadir a sus colaboradores cada cinco minutos, ni de acusarlo de los problemas y mucho menos acosarlo con reproches. Bueno, si haces el seguimiento de forma incorrecta puedes agravar las dificultades. Pero si te aseguras de agregar valor a cada acción de seguimiento, le estás prestando un gran servicio al colaborador y a los proceso a su cargo. Piensa en cómo te gustaría que te hiciera seguimiento tu jefe y piensa en cuántos proyectos hubiesen resultado mejor, de haber contado con un excelente seguimiento (asesoría y apoyo) por parte de tu jefe.
En conclusión
No hacemos seguimiento porque no creemos tener tiempo para hacerlo, suponemos que no se necesita, no sabemos cómo hacerlo, nos confiamos en que las cosas van a salir bien, confundimos seguimiento (asesoría, apoyo) con estar por detrás vigilando a las personas, pero finalmente cualquiera que sea el motivo que nos inventemos, la falta de seguimiento nos roba muchísimo más tiempo del que gastaríamos en hacer un seguimiento bien hecho. Entonces hay que ganar conciencia de la importancia decisiva del seguimiento para incrementar la efectividad de nuestros colaboradores, aprender a hacerlo, programarlo y llevarlo a cabo con disciplina.
Sé un maestro en el seguimiento y conquistarás el arte de la efectividad de tus colaboradores. Elquim Baya







